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Se sientan en el Sofá

lunes, 18 de febrero de 2008

LA MAQUINA

El médico me miró directamente a los ojos:
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- Mira - me dijo - los resultados están claros. Cada vez que duermes, te mueres sesenta y tres veces a la hora.
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Muchas muertes me parecen esas para una persona de mi inteligencia, pero si él lo dice... Y yo sin ver la famosa luz. Nada; sesenta y tres veces a la hora y ni un maldito destello, ni un camino, ni una cara conocida, ni un angelote de esos pequeñitos... Nada. Será que no me quieren en ninguna parte y me devuelven. Ya veras ya, voy a coger un complejo por esto que me llevará a una depresión... ¿pero si cojo una depre que hago?. Para que suicidarme, bastará con dormirme. Tendré que coger una depresión muy grande para morir sesenta y tres veces a la hora... Sesenta y tres veces por siete horas... cuatrocientos cuarenta y un intentos de suicidio fallidos... ¡Qué fustración! y sobre todo que pesadez... morirse tantas veces para nada... ¡Que esfuerzo tan inútil!
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Eso si... mirado por el otro lado... a ver quien es el guapo que me iguala... ¡cuatrocientas cuarenta y siete muertes en una noche! ¡A ver quien supera eso! No, si yo, cuando hago una cosa, la hago a lo grande, sin pararme en gastos, sin mirar cantidades... ¡P'a chulo yo, oye!
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- Sesenta y tres veces por hora - insistía - sale a más de una vez por minuto... Es un resultado severo.
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Lo ves... muerto de envidia está. En vez de hacer el cálculo por lo alto, lo tira por lo bajo... ¡Envidioso! Si te va a dar igual 1.05 por minuto que cuatrocientas cuarenta y siete veces por noche de 7 horas. Lo único que a ver como demuestro yo que hago ese 0.05 de muerte al minuto... Lo hace para liarme, para menospreciarme, para decirme "severo".
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- Sesenta y tres paradas cardiorespiratorias supone que no descansas, que no duermes. Tu corazón - explicó - pasa la noche sufriendo - (¿En qué prueba ha visto este mis sentimientos? ¿Como sabe que te quiero, que te echo de menos?) - y tu cerebro pasa la noche despierto para poder resucitarte sesenta y tres veces por hora (si, ya lo se; 1.05 veces minuto).
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Intolerable... que mi corazón sufra es normal, ya estoy acostumbrado, pero que mi cerebro no duerma para poder resucitarme me parece intolerable. ¡Hay que hacer algo! Esto no puede continuar así... Ahora entiendo lo malo que soy escribiendo... mi pobre cerebro está agotado, insomne, siempre alerta, a la que salta, vamos...
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- Pero tiene fácil solución - ¿ha dicho fácil? Mi corazón sufre, mi cerebro desvelado y él lo ve fácil. Como se nota que no le pasa a él. Habrá que operarme, digo yo...¿Pero qué? ¿El corazón? ¿El cerebro? - te conectamos a esta máquina y veras como notas los efectos beneficiosos enseguida.
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Y aquí estoy... ya no duermo solo. Hay que verme conectado... Todo un espectáculo. Ahora duermo enganchado a una máquina. Una hermosura que vigila por mi, que permite a mi cerebro descansar (mi corazón sigue sufriendo, pero es por ti, por verte tan poco...) que evita que muera esas cuatrocientas cuarenta y siete veces por noche, sesenta y tres veces por hora y 1.05 veces por minuto.
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¡Qué curioso! Una máquina que me hace féliz.
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STEVE

7 comentarios:

Anónimo dijo...

No, si ya sabia yo que te gustaban los trios...

Nanny Ogg dijo...

Esto... eehmm... a ver... nada, no se me ocurre nada que decir excepto que me ha encantado, que me quito el sombrero, hago una reverencia y me largo con cuidado de no tropezar con algún cable de la máquina esa que te hace tan feliz :)

Besos

Sil.* dijo...

Steve, menos mal que existen esas máquinas que no nos dejan morir tantas veces por noche, pero que hay de tu corazón? Se repondrá pronto? Podrá verse feliz? La volverás a ver? Cuenta hombre, que la intriga es mucha!!

Besos
Sil

S T E V E dijo...

Nanny:
Que mas quisiera!! comparado contigo un aprendiz, pero gracias por darme ánimos para seguir. Y no te preocupes por los cables, pasa cuando quieras. Estás en tu casa.
Besos

Sil:
Curiosona, curiosona, jejejeje te diré que si, que la volveré a ver este viernes... Ni te cuento las ganas que tengo. Pero te confieso que me da un poco de miedo esta relación. Lee mi próximo post y sabrás por qué.
Gracias por leerme y un beso.

Anónima:
Creo que se quien eres, picarona. Gracias por pasar.

PAULA dijo...

Precioso Steve... que envidia morir y resucitar tantas veces a la hora... Debe ser una chulada eso de "te dejo que voy a morirme unas cuantas veces y mañana te veo".

Un beso

Esteban dijo...

Buenisimo Steve, la muerte, tu corazon y una maquina... aunar en este relato a las tres y salir airoso merece mi mas prolongado aplauso.

Gaby Gaby dijo...

Alguien consiguió remedio para tu cerebro ahora y tu corazón? no habrá una máquina que lo alivie también? habran unos sentimientos que le aligeren la pena? espero que el tambien consiga una máquina que lo haga feliz...