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Se sientan en el Sofá

martes, 21 de abril de 2009

EL BANCO


Estaba cansado de caminar. Le dolían uno a uno los músculos de sus piernas y, al describir el banco, sintió deseos de sentarse y descansar. La ciudad estaba preciosa en primavera. El olor del azahar de dispersaba por todas las avenidas, por todas las callejuelas, y las moreras vestían de hojas sus cepas sin ramas, como si de pronto se percataran de su desnudez invernal. La luz brillaba a cada esquina, acariciándole la mejilla con su calor primaveral mientras el aire entraba fresco en su cuerpo, renovándolo.


Pensó en lo fácil que resultaba no pensar en esas condiciones, dejarse llevar, aletargarse y dejarse llenar por la magia de la primavera en la ciudad. Levantó los párpados con pesadez, con desgana y se fijó en el banco, simple banco, pobre banco, de la calle, dónde había sentado su cansancio.


Y allí estaba. El banco era un mundo aparte del mundo, un microcosmos de "te quiero", de "te echaré de menos", de "tu y yo". Corazones atravesados por flechas y nombres de amantes que a saber como les ha ido con su amor. Frases ingeniosas que diluyeron su tinta y su humor con el paso del tiempo, con el reposo de otras gentes. Incluso se enteró del teléfono móvil de Mª Carmen, que algún gracioso dejó ahí escrito. ¿O fue ella misma esperando que su amor lo descubriera y la llamara?


Pensó en que aquello no era un banco en la calle, era un libro escrito por la propia vida, por las gentes que amaban, sufrían, reían, vivian... Sacó una llave y firmó, poniendo la fecha. Se levantó y se dirijió a casa contento. Al firmar se había convertido de pronto en el autor de ese libro que ocultaba el banco.

Y al llegar a casa se dió cuenta lo que la echaba de menos.


STEVE

7 comentarios:

LUCIA-M dijo...

Simplemente precioso!
Quien no puso un corazón en un banco del parque.... aunque fuera solo sin nombre.
Yo puse uno aunque nunca apareció el destinatario para entregárselo. Y aun estará en al que banco.
En fin, me hizo recordar.
Me gusto tu entrada me alegro que volviera tu musa.
Besos.

Mar y ella dijo...

Tantos bancos soteniendo nuestars ilusiones ,cansancios y esperas.........!!hermoso!!...


Un abrazo y gracias...

Mariella

Maria Varu dijo...

Eres un romántico Steve, delicado en tus apreciaciones... ¡un banco! qué bien detallas algunas de las muchas historias que se habrán dado lugar en ¡un banco!.

Un beso amigo

María

PD. Puedes utilizar también "el banco" para tu examen de conciencia, aunque sinceramente te diré que no creo que tengas muchas cosas de que arrepentirte, si eres como escribes.

Kelimar dijo...

Te felicito por la autoria de tan excelente libro.... eres genial!!!!!!! no es facil despertar los recuerdos,las historias,los sentimientos que podria acobijar un solitario banco...Me gusto!!!!!!!!!!!!
Amigo , gracias por tu visita. desde hoy te leere sabiendo que sera un deleite para mi

SAUVIGNONA dijo...

hermoso relato mi bellezon!
pero tiene esa cosa te risteza y melancolia..que hace tener un poco de cosa de no querer recordar algunas otras...
y nada de andar hechando de menos...eh?

besines amigo!
:)sau

MAG dijo...

¡Que rico banco!
Se antoja pasar y dejar huella también.

Me sumergiste, me llevaste a ese banco en tu primavera

Besos

Nanny Ogg dijo...

¡Qué hermoso relato? Imagina la cantidad de "libros" como ese que puede haber en una ciudad, la cantidad de nombres, corazones e historias... Da vértigo pensarlo :)

Besos