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Se sientan en el Sofá

lunes, 7 de septiembre de 2009

EL CABALLITO DE MAR


La niña se descalzó atraída por el vaivén de las olas, y metió sus piececitos en el mar. El hacerlo suponía una aventura más. Desobedecía a Mamá, que no le dejaba mojarse antes de hacer la digestión. El verano agonizaba en Septiembre y la playa se encontraba ya casi vacía de los veraneantes que en Agosto la abarrotaban. El agua, más clara y transparente, le permitía ver sus pequeños y chapoteantes pies. También pudo ver, cerca de la arena del cercano fondo, a un grupito de pequeños caballitos de mar que nadaban juntos, como bailando, hacia aguas más profundas. Agarró con dos dedos al más cercano y lo encaró, curiosa, hacia su cara, demasiado cerca de su nariz. Sus ojos se cruzaron y, el caballito enroscó su cola; la niña entornó los ojos:

- "No tiene brazos - pensó - Pobrecito. No puede dar abrazos a nadie. No puede tocar nada"

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Se desperezó en la cama estirando todos los músculos de su cuerpo desnudo. Había sido una buena tarde de amor. Pese a los dieciséis años de diferencia de edad él se había comportado con la maestría que ella esperaba y el vigor que no esperaba. Se conocían no hace mucho y le había enamorado el aplomo y la seguridad que él demostraba.

- Esto es una locura - dijo él saliendo del baño - Una auténtica locura.

-¿Porqué?. ¿Tan mal estas conmigo?

- No es eso y lo sabes. Tengo treinta y ocho años... Tu veintidós...

- Vamos, que lo has pasado mal - dijo coqueta -

- Fatal... fatal - ronroneó mientras acariciaba su vientre -

Miró detenidamente su hermoso cuerpo echado sobre la cama, desnudo, estirado. Y pensó en la suerte que había tenido al conocerla, al sentirla, al disfrutarla...

- ¿Y ese tatuaje? - dijo mientras alargaba dos dedos para tocar el tatuaje negro de un caballito de mar en el tobillo de ella - ¡Aaaagggg! ¡Tiene relieve!

- Porque es un caballito de mar de verdad. Se enamoró de mi siendo niña y se me incrustó en la piel. Para siempre... Otra historia de amor imposible.

-Ya. Tu especialidad.

Y sonriendo burlonamente la abrazó con fuerza, como para tatuársela en su propio cuerpo... Y la volvió a amar.

STEVE

7 comentarios:

Mar y ella dijo...

Mmmmm...cuentame más....



Mariella
P:D cami agradece tus felicitaciones y también yo..

Anónimo dijo...

- "No tiene brazos - pensó - Pobrecito. No puede dar abrazos a nadie. No puede tocar nada"

Esta frase me ha encantado.

Lola

Paco Merlo Ansin dijo...

Hola, he estado de vacaciones con mi familia, ha habido muchos excesos, algunas cosas hasta dicen que son pecado, aunque yo no lo creo. Pero ya he vuelto y he dejado algunas fotos más de regalo en mi blog, asin que si te gustan las puedes coger si quieres para tu blog, sin pedírmelas ni nada, que son gratis y asín las ve más gente.
Saludos!

Gala dijo...

El corazón no entiende de amores imposibles.
Me ha gustado mucho la historia, muy tierna.

Gala

Anónimo dijo...

Ahora entiendo lo del dragón tatuado en el culo del Steve, jejejejejejejejejejeje

Catalina Zentner dijo...

Me gustó esta historia, tiene frescura y un dulce toque de inocencia que la hacen entrañable.

Saludos,

Nanny Ogg dijo...

Qué curiosa y extraña historia de amor... y un poco escalofriante, también.

Besos